Como las ranas, cocodrilos y otros vertebrados que pasan gran parte de su tiempo en el agua, pero que deben respirar el aire atmosférico y estar atentos a cuanto sucede fuera del elemento líquido, los hipopótamos han desarrollado una disposición periscópica de sus órganos sensoriales. Además de esta disposición que les permite respirar, ver y oír por encima de la superficie, los grandes ungulados muestran muchas otras adaptaciones al medio acuático; el cuerpo en forma de tonel es una de ellas, como también lo son los músculos que taponan sus orificios nasales y auditivos durante la inmersión total, los grandes pulmones que permiten inmersiones de larga duración, o las membranas interdigitales que transforman sus extremidades en órganos propulsores.