Adaptaciones al medio
Pese a su corpulencia y sus cortas patas, el hipopótamo es bastante ágil en tierra donde, si es necesario, puede cargar o huir a casi 30 km/h. El agua, sin embargo, es su verdadero elemento; en ella pasa la inmensa mayoría de las horas de luz, se refugia cuando le amenaza algún peligro e incluso duerme en breves cabezadas. También los apareamientos tienen lugar en el líquido elemento y las crías, que son capaces de nadar antes de saber andar, maman con frecuencia bajo el agua. Los adultos también nadan y se zambullen con destreza, siendo capaces de permanecer sumergidos treinta minutos o más, aunque por lo general sus inmersiones no duran más de cinco minutos. Junto con su elevada densidad, esta capacidad les permite asimismo andar por el fondo sin problemas.
Pese a su corpulencia y sus cortas patas, el hipopótamo es bastante ágil en tierra donde, si es necesario, puede cargar o huir a casi 30 km/h. El agua, sin embargo, es su verdadero elemento; en ella pasa la inmensa mayoría de las horas de luz, se refugia cuando le amenaza algún peligro e incluso duerme en breves cabezadas. También los apareamientos tienen lugar en el líquido elemento y las crías, que son capaces de nadar antes de saber andar, maman con frecuencia bajo el agua. Los adultos también nadan y se zambullen con destreza, siendo capaces de permanecer sumergidos treinta minutos o más, aunque por lo general sus inmersiones no duran más de cinco minutos. Junto con su elevada densidad, esta capacidad les permite asimismo andar por el fondo sin problemas.