Denominado “caballo de río” por los antiguos egipcios, el hipopótamo es ciertamente un suiforme, es decir, un pariente de jabalíes, cerdos y pecarís, por mucho que su enorme tamaño y sus formas insólitas parezcan desmentirlo. Muy adaptado al medio acuático en el que pasa la mayor parte de las horas del día, este corpulento animal no sólo es capaz de nadar y de bucear con destreza y elegancia, sino que además se pelea, copula, pare, mama e incluso en ocasiones duerme dentro del agua. Una de las pocas cosas que no hace dentro del líquido elemento es alimentarse, actividad que realiza durante la noche, cuando olvidando su proverbial agresividad y la estructura jerárquica que rige su vida, pasta la jugosa hierba en sus pacederos comunales.