Hábitats y adaptación
Aunque la mayoría de los iguaninos vive en hábitats secos, existen algunas excepciones. Las iguanas de Fidji y Tonga, por ejemplo, viven en selvas húmedas, y también la iguana común (Iguana iguana) y la de cuello desnudo (I. Delicatissima) se adentran en este tipo de ambientes, aunque frecuentan sus linderos. En todo caso, el acceso a la luz solar directa en esencial para las iguanas y éste suele ser más fácil en hábitats secos y abiertos. Estos animales ectotérmicos (de “sangre fría”) y estrictamente diurnos regulan su temperatura desplazándose hacia una zona expuesta al sol o, inversamente, refugiándose de la luz directa cuando su temperatura corporal aumenta demasiado.
Aunque la mayoría de los iguaninos vive en hábitats secos, existen algunas excepciones. Las iguanas de Fidji y Tonga, por ejemplo, viven en selvas húmedas, y también la iguana común (Iguana iguana) y la de cuello desnudo (I. Delicatissima) se adentran en este tipo de ambientes, aunque frecuentan sus linderos. En todo caso, el acceso a la luz solar directa en esencial para las iguanas y éste suele ser más fácil en hábitats secos y abiertos. Estos animales ectotérmicos (de “sangre fría”) y estrictamente diurnos regulan su temperatura desplazándose hacia una zona expuesta al sol o, inversamente, refugiándose de la luz directa cuando su temperatura corporal aumenta demasiado.