Mientras que la comunidad internacional continuaba sin aceptar la independencia de Ossetia del Sur, la región avanzaba sobre actos autónomos que lo acercaban a Rusia. El 7 de agosto pasado, mientras el mundo tenía sus ojos puestos en los Juegos Olímpicos de Beijing, el gobierno de Georgia aprovechó la situación global para avanzar militarmente sobre Ossetia y dar fin al movimiento separatista.