El problema de Yeltsin se remontaba a Joseph Stalin. Según el principio de “divide y vencerás”, Stalin trazó arbitrariamente las fronteras de las repúblicas soviéticas de la URSS dividiendo territorios que eran étnicamente homogéneos, y sembrando la semilla de los futuros enfrentamientos culturales y religiosos. Para ello, Stalin se preocupó de que en todas las repúblicas soviéticas la mayoría étnica estuviera equilibrada con una minoría significativa. Con este fin, promovió la emigración rusa a territorios lejanos.