Colonias y nidos
Como la mayoría de las rapaces, los buitres del Viejo Mundo suelen ser monógamos –el quebrantahuesos y el alimoche común, sin embargo, forman a veces tríos poliándricos-, y no es raro que las parejas permanezcan juntas de por vida.
Las especies del género Gyps tienden a anidar en colonias más o menos densas. Los buitres leonado, moteado y de El Cabo son siempre coloniales, mientras que el buitre dorsiblanco bengalí y el del Himalaya anidan a menudo en solitario. El buitre dorsiblanco africano constituye un caso intermedio ya que, si bien forma a menudo pequeñas colonias más o menos duraderas, también es frecuente que sus parejas no se asocien entre sí.
Frente a esta última especie y también frente al buitre leonado, que suele anidar en colonias de menos de veinte parejas y que en todo caso nunca superan las 150, están los buitres de El Cabo y moteado, de los que se conocen concentraciones de hasta un millar de nidos. Los otros buitres africanos, por el contrario, no son coloniales, si bien no es raro que las parejas del buitre orejudo aniden en grupos laxos. Este último buitre, en particular, construye una plataforma extensa, de hasta 1,5 m de diámetro, y la reviste interiormente con pelo y con hierba. Siempre anida sobre un árbol y, aunque prefiere las acacias espinosas bajas y expuestas, a veces lo hace sobre un boabad. Otros buitres africanos que anidan en árboles son el cabeciblanco, el dorsiblanco y el alimoche sombrío.
A diferencia de estas especies, el buitre moteado construye su ligera plataforma de palos sobre cornisas o salientes de acantilados, si bien en algunas zonas como el norte de Camerún también anida en árboles. Otro buitre africano que anida siempre en escarpas abruptas es el de El Cabo, como lo hace también el buitre leonado.
Como la mayoría de las rapaces, los buitres del Viejo Mundo suelen ser monógamos –el quebrantahuesos y el alimoche común, sin embargo, forman a veces tríos poliándricos-, y no es raro que las parejas permanezcan juntas de por vida.
Las especies del género Gyps tienden a anidar en colonias más o menos densas. Los buitres leonado, moteado y de El Cabo son siempre coloniales, mientras que el buitre dorsiblanco bengalí y el del Himalaya anidan a menudo en solitario. El buitre dorsiblanco africano constituye un caso intermedio ya que, si bien forma a menudo pequeñas colonias más o menos duraderas, también es frecuente que sus parejas no se asocien entre sí.
Frente a esta última especie y también frente al buitre leonado, que suele anidar en colonias de menos de veinte parejas y que en todo caso nunca superan las 150, están los buitres de El Cabo y moteado, de los que se conocen concentraciones de hasta un millar de nidos. Los otros buitres africanos, por el contrario, no son coloniales, si bien no es raro que las parejas del buitre orejudo aniden en grupos laxos. Este último buitre, en particular, construye una plataforma extensa, de hasta 1,5 m de diámetro, y la reviste interiormente con pelo y con hierba. Siempre anida sobre un árbol y, aunque prefiere las acacias espinosas bajas y expuestas, a veces lo hace sobre un boabad. Otros buitres africanos que anidan en árboles son el cabeciblanco, el dorsiblanco y el alimoche sombrío.
A diferencia de estas especies, el buitre moteado construye su ligera plataforma de palos sobre cornisas o salientes de acantilados, si bien en algunas zonas como el norte de Camerún también anida en árboles. Otro buitre africano que anida siempre en escarpas abruptas es el de El Cabo, como lo hace también el buitre leonado.