Uno de estos rasgos es la costumbre de ambas aves de refrescarse untando las patas con orina. Otro indicio que apunta hacia esta similitud es la existencia, en el Eoceno, de una enorme ave predadora con el hocico ganchudo, Neocathartes, que era similar a los actuales catártidos pero tenía largas patas de cigüeña (algunas cigüeñas actuales se alimentan de carroñas junto a los buitres, y no es difícil imaginar la evolución de las antiguas cigüeñas de este tipo hacia los catártidos).