Los buitres constituyen un eslabón esencial en muchos biomas del planeta. Dotadas de una facultad asombrosa para descubrir los cuerpos de los animales que les sirven de alimento, estas aves no sólo actúan como indispensables escuadrones de limpieza, sino también como verdaderos alquimistas que transforman la muerte en vida. Sin el concurso de los carroñeros, muchos ecosistemas no tardarían en convertirse en cementerios a cielo abierto, empobreciéndose sin remedio al ser incapaces de reciclar con rapidez una gran parte de su materia y energía.