Existe, eso sí, una historia repetidas veces citada y bastante verosímil de una enorme anaconda que fue capturada en Colombia por unos buscadores de petróleo. Tras medirla con una cinta métrica y evaluar su longitud en unos 11,4 m, los trabajadores se fueron a comer. Cuando volvieron, la serpiente se había escapado y, con ella, la eventual y probable recompensa. Otros relatos más fantásticos, como por ejemplo el del explorador inglés Percy Fawcett que en 1907 habría matado una anaconda de casi 20 m en el remoto río Abuna, son más propios de la criptozoología y de películas de ficción que de la verdadera zoología.