Posteriormente, en tanto que sus mandíbulas adquirían mayor tamaño y se volvían más flexibles, algunas de estas serpientes primitivas comenzaron a perseguir presas mayores. Con ellas se iniciaba la línea evolutiva de los aletinofidios, cuyos representantes actuales más “primitivos” (Anilíidos, cilindrófidos, etc.) son ofidios excavadores que, dotados de una boca más amplia y flexible que las serpientes ciegas, ya pueden alimentarse de vertebrados alargados, a veces de gran tamaño.