A salvo de los padres
En la charca del Parque Nacional Kruger, los grandes depredadores como el cocodrilo se encuentran en su mejor ambiente, pues ven acercarse su almuerzo sin tener que esforzarse ni desplazarse. Por el contrario, las posibles presas han de estar extraordinariamente atentas al más mínimo movimiento sospechoso para acercarse hasta el límite a beber, pues no pueden renunciar al agua, imprescindible para la subsistencia. A veces gana el depredador y a veces la presa se sale con la suya y escapa, en una lucha por la vida que aquí se plasma de la manera más evidente.
Sin embargo, no todos los animales son presas fáciles ni posibles. Este es el caso de los hipopótamos, que no tienen nada que temer ante la compañía de los cocodrilos. Más bien al contrario, ejercen un cierto dominio sobre éstos, especialmente a la hora de buscar un hueco en la playa para tomar el sol, y si tienen que desplazar al gran lagarto, lo hacen sin complejos.
En la charca del Parque Nacional Kruger, los grandes depredadores como el cocodrilo se encuentran en su mejor ambiente, pues ven acercarse su almuerzo sin tener que esforzarse ni desplazarse. Por el contrario, las posibles presas han de estar extraordinariamente atentas al más mínimo movimiento sospechoso para acercarse hasta el límite a beber, pues no pueden renunciar al agua, imprescindible para la subsistencia. A veces gana el depredador y a veces la presa se sale con la suya y escapa, en una lucha por la vida que aquí se plasma de la manera más evidente.
Sin embargo, no todos los animales son presas fáciles ni posibles. Este es el caso de los hipopótamos, que no tienen nada que temer ante la compañía de los cocodrilos. Más bien al contrario, ejercen un cierto dominio sobre éstos, especialmente a la hora de buscar un hueco en la playa para tomar el sol, y si tienen que desplazar al gran lagarto, lo hacen sin complejos.