Alimentación y costumbres
Se alimenta principalmente de topos, ratas y ratones, haciéndolo también de liebres, huevos, pájaros, ranas, lagartos, musarañas, lombrices, carroña, etc.
El armiño, al igual que la comadreja, es un gran aliado del campo, debido a su régimen alimenticio a base principalmente de roedores.
Es predominantemente nocturno, activo desde el atardecer hasta el amanecer, aunque también se le ve de día, sobre todo en la época de reproducción. Con excepción de ésta época, viven en solitario.
Tiene buena vista adaptada a la noche y al día. Su olfato y su oído son muy finos.
Nada muy bien y es capaz de dar alcance a las ratas de agua (genero arvicola); también sabe trepar, aunque rehuye hacerlo. Se desplaza caminando a saltos y se puede introducir por cualquier sitio donde quepa su cabeza, por lo que no deja de explorar túneles de mamíferos pequeños, y todo tipo de cavidades.
Puede llegar a vivir incluso 7 u 8 años, pero lo normal es no sobrepase el año y medio de vida.
El armiño es presa habitual de los mamíferos carnívoros más grandes que él, así como de aves rapaces de grande y pequeño tamaño.
Las huellas son, debido a su poco peso, muy difíciles de observar, siendo la nieve dura el mejor terreno para apreciarlas. La del pie delantero mide 2 cm de largo por 1´5 de ancho, y la del pie trasero de 3,5 de largo por 3 de ancho. Suelen quedar impresas por lo menos 4 dedos con sus uñas.
Cuando hay nieve se observa que de vez en cuando se introduce por debajo de ella y sale más a delante, dejando una especie de túneles superficiales.
Los excrementos son parecidos a los de turón secos aunque más pequeños. Originalmente son de color pardo oscuro o negro (varían según la dieta), cilíndricos, con unas dimensiones aproximadas de 40 a 80 mm. de largo por 6 mm. de grosor. El armiño los deposita en sitios elevados para marcar el territorio (piedras, tocones, montículos, etc.). Suelen estar compuestos por pelo, huesos de ratón, plumas, etc., y durante el invierno los deposita junto a la madriguera. Cuando se asusta se expresa con unos chillidos, aunque también bufa, gorgotea y emite pequeños gruñidos.
Se alimenta principalmente de topos, ratas y ratones, haciéndolo también de liebres, huevos, pájaros, ranas, lagartos, musarañas, lombrices, carroña, etc.
El armiño, al igual que la comadreja, es un gran aliado del campo, debido a su régimen alimenticio a base principalmente de roedores.
Es predominantemente nocturno, activo desde el atardecer hasta el amanecer, aunque también se le ve de día, sobre todo en la época de reproducción. Con excepción de ésta época, viven en solitario.
Tiene buena vista adaptada a la noche y al día. Su olfato y su oído son muy finos.
Nada muy bien y es capaz de dar alcance a las ratas de agua (genero arvicola); también sabe trepar, aunque rehuye hacerlo. Se desplaza caminando a saltos y se puede introducir por cualquier sitio donde quepa su cabeza, por lo que no deja de explorar túneles de mamíferos pequeños, y todo tipo de cavidades.
Puede llegar a vivir incluso 7 u 8 años, pero lo normal es no sobrepase el año y medio de vida.
El armiño es presa habitual de los mamíferos carnívoros más grandes que él, así como de aves rapaces de grande y pequeño tamaño.
Las huellas son, debido a su poco peso, muy difíciles de observar, siendo la nieve dura el mejor terreno para apreciarlas. La del pie delantero mide 2 cm de largo por 1´5 de ancho, y la del pie trasero de 3,5 de largo por 3 de ancho. Suelen quedar impresas por lo menos 4 dedos con sus uñas.
Cuando hay nieve se observa que de vez en cuando se introduce por debajo de ella y sale más a delante, dejando una especie de túneles superficiales.
Los excrementos son parecidos a los de turón secos aunque más pequeños. Originalmente son de color pardo oscuro o negro (varían según la dieta), cilíndricos, con unas dimensiones aproximadas de 40 a 80 mm. de largo por 6 mm. de grosor. El armiño los deposita en sitios elevados para marcar el territorio (piedras, tocones, montículos, etc.). Suelen estar compuestos por pelo, huesos de ratón, plumas, etc., y durante el invierno los deposita junto a la madriguera. Cuando se asusta se expresa con unos chillidos, aunque también bufa, gorgotea y emite pequeños gruñidos.