Las hojas jóvenes de estas plantas (que pertenece a la familia de las compuestas) contienen elevadas concentraciones de tiarubina A, un aceite vegetal reputado por sus propiedades antibióticas que también actúa contra los hongos y las lombrices intestinales. Cuando se alimentan, los chimpancés suelen meterse hojas en la boca tan rápidamente como pueden; cuando toman Aspilia, por el contrario, seleccionan con gran cuidado las hojas y lo hacen en momentos muy concretos del día, como si intuyeran que su composición química es entonces más apropiada para combatir la enfermedad. A menudo forman una bola con las hojas y se la tragan entera, en vez de masticarlas como hacen con otros vegetales.
Utilizadas de este modo, las hojas pasan por el tubo digestivo sin ser digeridas y por consiguiente su valor como alimento o como fibra es prácticamente nulo. Si a ella añadimos el hecho que los Tongwe hacen infusiones de Aspilia para tratar dolencias similares, no parece inverosímil que los chimpancés conozcan realmente el valor terapéutico de esta planta.
Utilizadas de este modo, las hojas pasan por el tubo digestivo sin ser digeridas y por consiguiente su valor como alimento o como fibra es prácticamente nulo. Si a ella añadimos el hecho que los Tongwe hacen infusiones de Aspilia para tratar dolencias similares, no parece inverosímil que los chimpancés conozcan realmente el valor terapéutico de esta planta.