ROSTRO
Perfectamente desarrollados y dotados de una delicada inervación, los músculos del rostro permiten una gama casi infinita de expresiones faciales. Gracias a ellas, los chimpancé pueden amenazar, sonreír para manifestar sumisión, mostrar atención, exoresar tristeza o alegría, mirar con desprecio o con veneración y probablemente transmitirse mensajes más complejos que todavía no sabemos interpretar. La gestualidad de la boca, en particular, no sólo es un importante elemento en la mímica sino obviamente, como modulador de la función vocal y también para besar, actividad que los chimpancés practican con frecuencia y gran exuberancia.
Perfectamente desarrollados y dotados de una delicada inervación, los músculos del rostro permiten una gama casi infinita de expresiones faciales. Gracias a ellas, los chimpancé pueden amenazar, sonreír para manifestar sumisión, mostrar atención, exoresar tristeza o alegría, mirar con desprecio o con veneración y probablemente transmitirse mensajes más complejos que todavía no sabemos interpretar. La gestualidad de la boca, en particular, no sólo es un importante elemento en la mímica sino obviamente, como modulador de la función vocal y también para besar, actividad que los chimpancés practican con frecuencia y gran exuberancia.