FREILA: Poder y alianzas...

Poder y alianzas

De acuerdo con un esquema que J. Goodall describió como de “fisión-fusión”, los individuos de ambos sextos tiene una libertad casi completa de abandonar o volver a la comunidad cuando lo desean. Cada comunidad tiene un macho dominante –el llamado “alfa”- pero, como quiera que sus miembros de menor rango se asocian unos con otros durante un tiempo más o menos lago, según la intensidad de la relación y la distribución de los recursos, la posición más alta en la jerarquía no suele ser duradera. Si bien no son raros los caos de machos alfa que mantienen su posición durante una década, lo habitual es que éstos pierdan su rango bastante antes, al ser derrocados por machos de menor rango que han sabido establecer poderosas alianzas.

La habilidad de un macho para conseguir apoyo en los conflictos es el factor más importante para mantener el rango o para ascender en la estructura jerárquica. El macho que busca el apoyo de sus congéneres muestra una gran amabilidad con las hembras y sobre todo con sus crías. Y mientras el macho alfa hace valer su autoridad mediante la amenaza, la disuasión o, más a menudo, mediante la seguridad que da a sus súbditos al intervenir en la solución de sus conflictos, al dictarles pautas de conducta y al brindarles su protección, el beta y los otros machos intentan desafiarle para conseguir las ventajas del rango superior.

Cuando más elevada es la posición en la jerarquía, menores son los ataques de otros machos y más gratificantes las manifestaciones de deferencia y sumisión. Aunque estas ventajas se vean mitigadas por un a obligación cada vez mayor de tranquilizar y proteger a los subordinados, la posibilidad de tener un acceso preferente a las hembras fértiles es un motivo más que suficiente para explicar la obsesión que muestran los chimpancés macho para ascender en el escalafón.