Entre los alumnos más aventajados destacaron –además de propio Washoe, que era capaz de indicar a los Gardner el objeto que contenía una caja cerrada tras mirarlo por una pequeña ventana- la hembra Lucy, que conseguía hilar oraciones tan extrañamente coherente como “bebida caramelo” después de probar un melón por primera vez; el macho Nim, que llegó a dominar más de cien signos gestuales distintos y a construir numerosas oraciones simples; y la hembra Sarah, que demostró sus capacidades de abstracción al asociar con objetos concretos las propiedades que lo caracterizaban, utilizando un lenguaje de fichas de plástico que no se parecían a dichos objetos (la ficha que representaba al objeto manzana, por ejemplo, era un pequeño triángulo azul).