De los cuatro grandes simios no humanos que existen en actualidad, el chimpancé y el bonobo son los más próximos al hombre. Ambas especies comparten con nosotros el 99,6% de sus genes activos y, si bien la diferencia en el 0,4% restante es más importante de lo que parece a primera vista, es inferior a la que presentan muchas especies animales pertenecientes a un mismo género. En virtud de esta proximidad genética ambos simios poseen unas capacidades sensoriales similares a las humanas y, pese a tener un cerebro bastante menor que el nuestro, dan pruebas de una elevada inteligencia. Así por ejemplo, pueden establecer alianzas, medicarse y utilizar herramientas; incluso son capaces de crear culturas específicas de cada población y transmitirlas de una generación a otra.