Tanto allí como en otras zonas, las familias poligínicas de guanacos ocupan los mejores hábitats disponibles y defecan en montones comunales que pueden alcanzar 2,4 m de diámetros y sirven para demarcar el territorio de un modo contundente. La utilización de estas “comunas” por el grupo familiar se observa asimismo en llamas y vicuñas. Los guanacos muestran una estructura social muy flexible que varía de un hábitat a otro. En algunas zonas, estos animales son sedentarios y los machos adultos defienden territorios fijos durante todo el año, si bien algunas hembras y crías del grupo pueden abandonarlo y formar su propia unidad durante el invierno.