Capaz de correr a 56 km/h, el guanaco entra a menudo en los torrentes de montaña, donde parece disfrutar del frío, ya que no sólo los vadea sino que a menudo se estira en su lecho. La llama y la alpaca, por su parte, son animales domésticos y, como tales, tienen una distribución discontinua y un hábitat no muy definido. Pese a ello, y aunque sus rebaños domésticos o asilvestrados pueden encontrarse a casi todas las altitudes, su biotopo óptimo es, según parece, intermedio entre el del adaptable guanaco y el de la exigente vicuña, que sólo vive en las cotas más altas. Según varios autores, la llama es especialmente común entre los 2.300 y lo. 200 m de altitud, aunque también puede observarse a mayores altitudes. Más adaptada a la alta montaña que la llama, la alpaca se encuentra casi siempre entre los 4.00 y los 4.800 m.