Tan a sus anchas en cálidas zonas de monte bajo como en fríos herbazales, este camélido está especialmente adaptado a la vida en los medios áridos e incluso se le encuentra en el desierto chileno de Atacama, uno de los más secos del mundo. Contrariamente a la vicuña, que siempre dispone de puntos de agua en sus territorios de alimentación, el guanaco puede estar varios días sin beber, capacidad que le permite colonizar estos medios tan áridos. Pese a ello, la sequedad del ambiente no parece un requisito esencial para este camélido, ya que también vive en las islas del extremo meridional de Sudamérica, en zonas que reciben abundantes precipitaciones durante todo el año.