Camélidos de Sudamérica
Mucho después de que los camélidos cruzaran a Eurasia, otras poblaciones de esta familia atravesaron el puente entre las dos Américas. Hacia fines del Pleistoceno, cuando estos animales llegaron a los Andes, constituyeron un nuevo foco de expansión que acabó cubriendo casi toda Sudamérica, al tiempo que se extinguían los camélidos norteamericanos que los habían precedido. Posteriormente, y a causa de la caza, de la destrucción del hábitat y quizá de los cambios climáticos, los camélidos sudamericanos quedaron prácticamente relegados a los Andes.
El número de sus especies quedó reducido a cuatro, incluidas la llama y la alpaca que, muy probablemente, descienden de guanacos domesticados hace milenios, que evolucionaron luego en un estado de semicautividad. (Algunos autores consideran que la alpaca no desciende directamente del guanaco, sino de una hibridación entre la llama y la vicuña, pero aun aceptando esta hipótesis no puede negarse que la alpaca tiene “sangre” de guanaco).
Mucho después de que los camélidos cruzaran a Eurasia, otras poblaciones de esta familia atravesaron el puente entre las dos Américas. Hacia fines del Pleistoceno, cuando estos animales llegaron a los Andes, constituyeron un nuevo foco de expansión que acabó cubriendo casi toda Sudamérica, al tiempo que se extinguían los camélidos norteamericanos que los habían precedido. Posteriormente, y a causa de la caza, de la destrucción del hábitat y quizá de los cambios climáticos, los camélidos sudamericanos quedaron prácticamente relegados a los Andes.
El número de sus especies quedó reducido a cuatro, incluidas la llama y la alpaca que, muy probablemente, descienden de guanacos domesticados hace milenios, que evolucionaron luego en un estado de semicautividad. (Algunos autores consideran que la alpaca no desciende directamente del guanaco, sino de una hibridación entre la llama y la vicuña, pero aun aceptando esta hipótesis no puede negarse que la alpaca tiene “sangre” de guanaco).