FREILA: La técnica...

La técnica

Cuando patrulla por su territorio, el leopardo puede cazar en cualquier momento, pero es más frecuente que lo haga de noche. Suele ajustarse al siguiente método:

1.- Selecciona la presa, considerando su tamaño, velocidad, estado general, etc., atento a cualquier signo de debilidad.

2.- Sigue sigilosamente al ejemplar seleccionado, aunque puede variar de presa si durante el acecho encuentra otra mejor.

3.- si es posible, le tiende una emboscada que le proporcione cierto abrigo o ventaja: puede ser que se suba a un árbol cercano a la ruta del animal o se esconda entre la hierba.

4.- Si se pone a tiro, le alcanza de un salto y, si no, le persigue con una veloz carrera (cerca de 60 km/h), que no puede mantener por mucho tiempo (normalmente unos segundos, y siempre bastante menos de un minuto).

5.- En el último momento se le echa encima con saltos que pueden llegar a tener 3 m de alto y 6 m de largo y le desequilibra de un zarpazo o le muerde directamente.
Su visión frontal, en tres dimensiones como la del hombre, le permite calcular muy bien la distancia a que se encuentra la presa. En el momento del ataque los bigotes se erizan para tener información táctil de la víctima. Diversos estudios científicos han demostrado que estos datos se mezclan con los visuales en la misma área del cerebro, logrando así morder en el sitio adecuado.

El leopardo mata perforando la nuca con sus dientes, retorciendo el cuello para romper las vértebras cervicales o, si la víctima es muy grande, mordiendo su garganta hasta ahogarla. Luego, suele comer la parte delantera allí mismo, para llevarse enseguida el cadáver y subirlo a una rama, a buen recaudo de los ladrones de cuerpos.