Hasta aquí, estas conductas se podría justificar en el sentido de asegurar el alimento, la reproducción, etc. Sin embargo, las orcas presentan una serie de comportamientos que se apartan de estos patrones, para entrar directamente en el campo del juego, de la celebración o del placer. De hecho, la palabra que se acepte es lo de menos.
¿Acaso no es lícito calificar de “celebración” -biológicamente innecesaria- el jugar con la presa después de capturarla lanzándola repetidamente por los aires?
Pero todavía se han visto costumbres más chocantes. Así, en la Columbia Británica (costa del Pacífico de Canadá), las orcas se acercan a ciertas playas de guijarros redondeados y se restriegan distintas partes del cuerpo, en especial la panza y los costados. Los grupos gustan de repetir la operación en un mensaje colectivo levantando nubes de polvo al tiempo que emiten sonidos especiales que no se oyen en otras ocasiones. Y esta práctica la realizan incluso en la época de máxima concentración de salmones, cuya raza interrumpen hasta cuatro veces al día para ir al salón de masajes.
¿Acaso no es lícito calificar de “celebración” -biológicamente innecesaria- el jugar con la presa después de capturarla lanzándola repetidamente por los aires?
Pero todavía se han visto costumbres más chocantes. Así, en la Columbia Británica (costa del Pacífico de Canadá), las orcas se acercan a ciertas playas de guijarros redondeados y se restriegan distintas partes del cuerpo, en especial la panza y los costados. Los grupos gustan de repetir la operación en un mensaje colectivo levantando nubes de polvo al tiempo que emiten sonidos especiales que no se oyen en otras ocasiones. Y esta práctica la realizan incluso en la época de máxima concentración de salmones, cuya raza interrumpen hasta cuatro veces al día para ir al salón de masajes.