Entre la caza, el aprendizaje y el juego
La estrategia de caza de las orcas puede ser realmente complicadas, de manera que los jóvenes tienen que ejercitarse y aprender las técnicas y las señales necesarias. Por ejemplo, cuando se acercan a la orilla para capturar presas, la que sale del agua es la que domina la operación; las demás permanecen unos metros detrás de ella para observar las técnicas, además de para capturar a cualquier presa que se escape hacia el agua. Cuando los aprendices empiezan a practicar la peligrosa técnica de salir del agua, es muy posibles que se encallen, por lo que siempre está cerca la madre (u otro “maestro”) para empujarlo nuevamente hacia el agua. Cuando el grupo intercepta una migración de pingüinos, por ejemplo, los jóvenes no sólo ensayan a placer, sino que lanzan la presa al aire con la boca y a golpes de cola, para volver a capturarla una y otra vez, en una mezcla de juego y aprendizaje.
Lo más inaudito que se ha observado es que, después de capturar leones marinos en el océano, lanzan a su presa por el aire y juegan con ella antes de comérsela; incluso se ha observado cómo jugaban con una cría de león marino sin llegar a comerla, para al final empujarla hasta la orilla y dejar sano y salvo al cachorro que, asustado hasta el paroxismo, regresaba con sus familiares; éstos, atónitos, observaban cómo su compañero ha nacido por segunda vez.
La estrategia de caza de las orcas puede ser realmente complicadas, de manera que los jóvenes tienen que ejercitarse y aprender las técnicas y las señales necesarias. Por ejemplo, cuando se acercan a la orilla para capturar presas, la que sale del agua es la que domina la operación; las demás permanecen unos metros detrás de ella para observar las técnicas, además de para capturar a cualquier presa que se escape hacia el agua. Cuando los aprendices empiezan a practicar la peligrosa técnica de salir del agua, es muy posibles que se encallen, por lo que siempre está cerca la madre (u otro “maestro”) para empujarlo nuevamente hacia el agua. Cuando el grupo intercepta una migración de pingüinos, por ejemplo, los jóvenes no sólo ensayan a placer, sino que lanzan la presa al aire con la boca y a golpes de cola, para volver a capturarla una y otra vez, en una mezcla de juego y aprendizaje.
Lo más inaudito que se ha observado es que, después de capturar leones marinos en el océano, lanzan a su presa por el aire y juegan con ella antes de comérsela; incluso se ha observado cómo jugaban con una cría de león marino sin llegar a comerla, para al final empujarla hasta la orilla y dejar sano y salvo al cachorro que, asustado hasta el paroxismo, regresaba con sus familiares; éstos, atónitos, observaban cómo su compañero ha nacido por segunda vez.