El nacimiento
La gestión de las orcas es una de las más prolongadas de los cetáceos: tiene una duración de entre catorce y dieciséis meses. Los nacimientos son más frecuentes en otoño. Al nacer, una cría de orca puede medir entre 2,1 a 2,4 m y, en todo caso, supera los 2 m, pesando unos 180 kilos. Cuando tiene lugar el alumbramiento, todos los integrantes de la manada se aproximan al nuevo miembro del grupo; su ayuda es vital, ya que el pequeño -que tiene los pulmones vacíos porque nunca ha respirado- pesa más que el agua y no puede nadar porque la aleta caudal está plegada sobre su cuerpo, por lo que debe ayudársele a flotar. Al llegar a la superficie, el contacto con el aire le estimulará y abrirá el espiráculo para efectuar la primera respiración. En cuanto la aleta caudal esté desplegada y endurecida, acudirá a sorber la leche materna, cuyo alto valor nutritivo le proporcionará un crecimiento muy rápido.
La gestión de las orcas es una de las más prolongadas de los cetáceos: tiene una duración de entre catorce y dieciséis meses. Los nacimientos son más frecuentes en otoño. Al nacer, una cría de orca puede medir entre 2,1 a 2,4 m y, en todo caso, supera los 2 m, pesando unos 180 kilos. Cuando tiene lugar el alumbramiento, todos los integrantes de la manada se aproximan al nuevo miembro del grupo; su ayuda es vital, ya que el pequeño -que tiene los pulmones vacíos porque nunca ha respirado- pesa más que el agua y no puede nadar porque la aleta caudal está plegada sobre su cuerpo, por lo que debe ayudársele a flotar. Al llegar a la superficie, el contacto con el aire le estimulará y abrirá el espiráculo para efectuar la primera respiración. En cuanto la aleta caudal esté desplegada y endurecida, acudirá a sorber la leche materna, cuyo alto valor nutritivo le proporcionará un crecimiento muy rápido.