Además, las orcas conocen los sitios y las épocas donde se concentran ciertas especies de peces. Por ejemplo, cuando llega la hora de la reproducción de los salmones, éstos se concentran a miles en la desembocadura del río que se disponen a remontar, y allí están las orcas esperándolos. Un caso conocido es el del estrecho de Johnstone, al norte de Vancouver, al que acuden dieciséis grupos de orcas. Los cardúmenes de salmones en formación producen un reflejo característico en el sonar, por lo que a las orcas no les resulta muy difícil localizarlos. Cuando se acercan para perseguirlos uno a uno suelen “desconectar” el sonar y utilizar la vista, más inmediata y precisa a corta distancia.