FREILA: Un solitario especial...

Un solitario especial

Pese a sus hábitos solitarios, el tigre no es un animal insociable. Los estudios pioneros de Schaller revelaron que los felinos rayados de Kanha se conocían unos a otros y, por lo general, mantenían unas relaciones amistosas, o cuando menos respetuosas. La organización social de los tigres varía en función del tipo de hábitat y del tamaño y la abundancia relativa de presas. Los machos adultos ocupan grandes territorios -de 60 a 100 km2 en la mayor parte de zonas de la India, y de 500 a 1.300 km2 en Siberia-, que marcan con su orina, escarbando el suelo con sus patas traseras, arañando troncos con las delanteras y, más a menudo, con el olor penetrante de sus glándulas anales, que es específico de cada individuo. Las hembras ocupan territorios más pequeños -en la India, de unos 20 km2 como media- que e solapan entre sí, pero reservándose siempre cada una de ellas una zona vital inviolable.

Dentro de su territorio, el macho se desplaza constantemente, no tanto para buscar a sus elusivas presa sino sobre todo para demostrar a los otros tigres que lo utiliza, que lo marca y que, por tanto, es suyo. En una sola noche, recorre de 20 a 50 km, a un ritmo de 4 ó 5 km/hora, sin rugir nunca excepto cuando busca pareja o cuando acaba de abatir a una presa. Si durante estos incesantes merodeos se encuentra con otro macho, puede entablarse una lucha altamente ritualizada y rara vez cruenta; por lo general, sin embargo, ambos tigres pasan de lado sin mirarse siquiera, a no ser que compitan por una hembra.