AMENAZAS Y PROTECCIÓN.
El Proyecto Tigres
Para evitar la extinción del tigre, cuya supervivencia estaba y está aún hoy en día seriamente amenazada tanto por el furtivismo como por la destrucción de sus hábitats, en las últimas décadas se han desarrollado diversas iniciativas de protección. En este ámbito, destaca el Proyecto Tigre, instituido por el gobierno de la India en 1973. Este ambicioso plan estableció la protección del gran felino en nueve parques nacionales, número que desde entonces ha aumentado hasta 23.
Por desgracia, tras el asesinato de Indira Gandhi en 1984 -y el desplazamiento del poder central hacia los políticos locales-, el entusiasmos por la defensa de las junglas indica empezó a decrecer bajo la presión de un número creciente de votantes con escasos medios, que veían en ellas una fuente inagotable de combustible y de forraje.
A este problema se volvió a sumar otro todavía más grave, el del furtivismo para suplir la demanda de huesos y otras partes del cuerpo del tigre que se usan en China en ciertos preparados supuestamente medicinales y afrodisíacos. El resultado fue una drástica disminución de los efectivos del tigre. Tras diez años de confusos intentos de protección, una reunión de los representantes de la mayoría de países implicados, que se llevo a cabo en la ciudad de Nueva Delhi, tuvo como efecto la prohibición del tráfico de huesos en China y Taiwán y, como consecuencia, una disminución del furtivismo, por lo menos en apariencia.
Pese a ello, todavía no se ha conseguido erradicar totalmente el furtivismo, lo que, unido a otros factores, podría llegar a provocar en parte la desaparición de la especie. Para que esta sombría predicción no se cumpla será necesario crear nuevas zonas protegidas, que no sólo defiendan a tigre sino también su hábitats y, especialmente, sus presas.
El Proyecto Tigres
Para evitar la extinción del tigre, cuya supervivencia estaba y está aún hoy en día seriamente amenazada tanto por el furtivismo como por la destrucción de sus hábitats, en las últimas décadas se han desarrollado diversas iniciativas de protección. En este ámbito, destaca el Proyecto Tigre, instituido por el gobierno de la India en 1973. Este ambicioso plan estableció la protección del gran felino en nueve parques nacionales, número que desde entonces ha aumentado hasta 23.
Por desgracia, tras el asesinato de Indira Gandhi en 1984 -y el desplazamiento del poder central hacia los políticos locales-, el entusiasmos por la defensa de las junglas indica empezó a decrecer bajo la presión de un número creciente de votantes con escasos medios, que veían en ellas una fuente inagotable de combustible y de forraje.
A este problema se volvió a sumar otro todavía más grave, el del furtivismo para suplir la demanda de huesos y otras partes del cuerpo del tigre que se usan en China en ciertos preparados supuestamente medicinales y afrodisíacos. El resultado fue una drástica disminución de los efectivos del tigre. Tras diez años de confusos intentos de protección, una reunión de los representantes de la mayoría de países implicados, que se llevo a cabo en la ciudad de Nueva Delhi, tuvo como efecto la prohibición del tráfico de huesos en China y Taiwán y, como consecuencia, una disminución del furtivismo, por lo menos en apariencia.
Pese a ello, todavía no se ha conseguido erradicar totalmente el furtivismo, lo que, unido a otros factores, podría llegar a provocar en parte la desaparición de la especie. Para que esta sombría predicción no se cumpla será necesario crear nuevas zonas protegidas, que no sólo defiendan a tigre sino también su hábitats y, especialmente, sus presas.