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TIGRE SIBERIANO O DEL AMUR

(Panthera tigris altaica) La regla de Bergmann, que es válida para la mayoría de aves y mamíferos, estipula que las subespecies o razas geográficas tienen un tamaño tanto mayor cuanto más baja sea la temperatura media del ambiente en el que viven.

El tigre, en su amplísima área de distribución original, no podía ser excepción a la regla, y así, mientras los tigres de Malasia apenas alcanza 80 cm de altura, la subespecie que originalmente ocupó Corea, Manchuria y el sudeste de Siberia posee hasta 94 cm de altura en la cruz. Esa subespecie, que e distingue además por su robustez, por su pelaje espeso y apretado y por su gruesa capa de grasa subcutánea de 1,5 a 3 cm de espesor -adaptaciones todas ellas al duro clima siberiano- es, con sus 306 kg de peso máximo y sus 3,75 m de longitud total, el mayor félido de la actualidad, superando al león. Ora variación gradual en esta serie de formas taxonómicas cuyas áreas se encadenan ordenadamente de norte a sur es el color del pelaje, de tal forma que los tigres siberianos suelen ostentar como color de fondo un ocre más bien pálido, mientras que los indonesios, por ejemplo, poseen un tono muy rojizo.

Como el resto de subespecies, el tigre siberiano se halla en peligro de extinción, aunque su situación ha mejorado un poco gracias a un ambicioso proyecto de conservación emprendido en 1992 y en el que cooperan americanos y rusos -los miembros del Hornocker Wildlife Institute y el equipo de Yevgueni Matiuskin, de la Universidad de Moscú-.

De este modo, se ha podido recuperar buena parte de sus efectivos en la Reserva de la Biosfera Sijote-Alin y sus alrededores. Gracias a estos estudios, hoy sabemos que el territorio del tigre siberiano puede abarcar hasta 1.300 km2, es decir, mucho más que el de las otras subespecies; que sus principales presas son los jabalíes y cérvidos de tamaño grande y mediano; y que, por lo menos en lo que respecta a estos últimos, la depredación obedece en parte al instinto, ya que unos tigres que no habían recibido aprendizaje materno atacaron sin vacilar un modelo de ciervo embebido con orina de ciervo. Tras la situación aparentemente desesperada del período 1992-1994, la estrategia ruso-americana de conservación del tigre siberiano dio sus frutos y, hoy en día, sus efectivos salvajes se estiman entre 430 y 470 ejemplares.