Reproducción
El delfín sigue una estrategia reproductiva de tipo poligínico, es decir, que los machos compiten por las hembras. Cuando llega la época de celo, las manadas se reagrupan para facilitar el contacto con nuevas parejas. En el hemisferio norte este período suele darse en verano, y en el sur en invierno.
La parada nupcial consiste en una innumerable cantidad de giros, movimientos, saltos y proezas acrobáticas. El cortejo puede durar semanas, hasta que las hembras receptivas se acercan al macho elegido. El acoplamiento en sí apenas dura 20 segundos y siempre tiene lugar en inmersión y con el macho debajo. Durante la época de celo, cada hembra se aparea muchas veces y con distintos machos.
Tras una gestación de 12 a 13 meses, nace un único hijo, que mide alrededor de 1 m de largo y que necesita ayuda inmediata, ya que al ser más denso que el agua caería al fondo del mar como una piedra, ahogándose sin remedio. Aquí interviene una de las ventajas de la vida social: cuando una hembra va a parir, se acerca otra para ayudarla a subir a su hijo a la superficie, donde el contacto con el aire le estimulará para realizar la primera respiración. Al llenar los pulmones, su flotabilidad mejorará y, en cuanto su aleta caudal pueda impulsarle (nace con dicha aleta plegada sobre el cuerpo), empezará a nadar solo. Enseguida acudirá a tomar la leche materna para adquirir fuerzas. El pequeño se alimenta de la leche que la madre expulsa a chorro: es muy nutritiva tan densa que no se mezcla fácilmente con el agua.
El intervalo entre partos varía de 3 a 6 años, dependiendo del incremento dela población y de sus recursos tróficos. El destete no se produce hasta los 2-4 años. En este período, la mortalidad de las crías puede alcanzar el 50%, ya que no todas logran seguir a sus madres en sus agotadores recorridos para aprender las complicadas y difíciles técnicas de caza.
El delfín sigue una estrategia reproductiva de tipo poligínico, es decir, que los machos compiten por las hembras. Cuando llega la época de celo, las manadas se reagrupan para facilitar el contacto con nuevas parejas. En el hemisferio norte este período suele darse en verano, y en el sur en invierno.
La parada nupcial consiste en una innumerable cantidad de giros, movimientos, saltos y proezas acrobáticas. El cortejo puede durar semanas, hasta que las hembras receptivas se acercan al macho elegido. El acoplamiento en sí apenas dura 20 segundos y siempre tiene lugar en inmersión y con el macho debajo. Durante la época de celo, cada hembra se aparea muchas veces y con distintos machos.
Tras una gestación de 12 a 13 meses, nace un único hijo, que mide alrededor de 1 m de largo y que necesita ayuda inmediata, ya que al ser más denso que el agua caería al fondo del mar como una piedra, ahogándose sin remedio. Aquí interviene una de las ventajas de la vida social: cuando una hembra va a parir, se acerca otra para ayudarla a subir a su hijo a la superficie, donde el contacto con el aire le estimulará para realizar la primera respiración. Al llenar los pulmones, su flotabilidad mejorará y, en cuanto su aleta caudal pueda impulsarle (nace con dicha aleta plegada sobre el cuerpo), empezará a nadar solo. Enseguida acudirá a tomar la leche materna para adquirir fuerzas. El pequeño se alimenta de la leche que la madre expulsa a chorro: es muy nutritiva tan densa que no se mezcla fácilmente con el agua.
El intervalo entre partos varía de 3 a 6 años, dependiendo del incremento dela población y de sus recursos tróficos. El destete no se produce hasta los 2-4 años. En este período, la mortalidad de las crías puede alcanzar el 50%, ya que no todas logran seguir a sus madres en sus agotadores recorridos para aprender las complicadas y difíciles técnicas de caza.