Cabeza
Presenta un “melón”, muy característico de esta especie, y un hocico corto (en comparación con los delfines similares), provisto de numerosos dientes, todos muy parecidos. El delfín carece de glándulas sebáceas y sudoríparas, así como de pelaje, pero existe un residuo: una doble hilera de pelos a ambos lados del hocico. El melón de la cabeza provoca una perturbación que frenaría un poco el avance bajo el agua; para evitarlo, justo detrás de la cabeza hay una depresión (precisamente donde está el espiráculo) que corrige esta turbulencia y compensa la resistencia del agua.
Presenta un “melón”, muy característico de esta especie, y un hocico corto (en comparación con los delfines similares), provisto de numerosos dientes, todos muy parecidos. El delfín carece de glándulas sebáceas y sudoríparas, así como de pelaje, pero existe un residuo: una doble hilera de pelos a ambos lados del hocico. El melón de la cabeza provoca una perturbación que frenaría un poco el avance bajo el agua; para evitarlo, justo detrás de la cabeza hay una depresión (precisamente donde está el espiráculo) que corrige esta turbulencia y compensa la resistencia del agua.