Hábitat
Existen dos formas de delfín mular: la costera y la oceánica. La primera es de mayor tamaño y la coloración algo más clara. Vive en el litoral, sublitoral, lagunas y sistemas lacustre de poca profundidad, formando poblaciones fundamentalmente sedentarias. Sólo realizan desplazamientos limitados a áreas de reproducción, aunque algunos individuos pueden recorrer largas distancias.
La forma oceánica, también llamada pelágica, se encuentra en casi cualquier parte, incluyendo zonas cuya profundidad supera los 1.000 m. Forma manadas numerosas (más de veinte individuos) y mucho más móviles, casi con un desplazamiento continuo, presentando traslados estaciónales de la plataforma continental a alta mar y viceversa.
Con los cambios de clima importantes, inherentes a la atmósfera terrestre, los delfines pueden efectuar desplazamientos masivos, apareciendo en zonas donde antes eran muy raros. Por ejemplo, en la bahía de Monterrey (California) se ha instalado una importante población de delfín mular. Los primeros llegaron en 1982-1983, coincidiendo con el fenómeno de la corriente de El Niño, que produjo un calentamiento general del agua. Se supone que los delfines llegaron simplemente siguiendo los bancos de peces, sus presas. Este suceso es una prueba más de la gran capacidad adaptativa de estos cetáceos.
Existen dos formas de delfín mular: la costera y la oceánica. La primera es de mayor tamaño y la coloración algo más clara. Vive en el litoral, sublitoral, lagunas y sistemas lacustre de poca profundidad, formando poblaciones fundamentalmente sedentarias. Sólo realizan desplazamientos limitados a áreas de reproducción, aunque algunos individuos pueden recorrer largas distancias.
La forma oceánica, también llamada pelágica, se encuentra en casi cualquier parte, incluyendo zonas cuya profundidad supera los 1.000 m. Forma manadas numerosas (más de veinte individuos) y mucho más móviles, casi con un desplazamiento continuo, presentando traslados estaciónales de la plataforma continental a alta mar y viceversa.
Con los cambios de clima importantes, inherentes a la atmósfera terrestre, los delfines pueden efectuar desplazamientos masivos, apareciendo en zonas donde antes eran muy raros. Por ejemplo, en la bahía de Monterrey (California) se ha instalado una importante población de delfín mular. Los primeros llegaron en 1982-1983, coincidiendo con el fenómeno de la corriente de El Niño, que produjo un calentamiento general del agua. Se supone que los delfines llegaron simplemente siguiendo los bancos de peces, sus presas. Este suceso es una prueba más de la gran capacidad adaptativa de estos cetáceos.