Pero en varios lugares de Norteamérica, como pro ejemplo California, estado que le brinda protección rigurosa desde 1990 -excepto cuando se trata de individuos muy problemáticos-, no es raro que el gran félido aparezca en la periferia de poblaciones como Hayward, Richmond y Berkeley. Paradójicamente, Norteamérica es también la parte del continente donde el puma ha sufrido la mayor reducción en su área de distribución original. Así como antaño esta especie ocupaba la totalidad de Estados Unidos y las zonas contiguas de Canadá, hoy su último bastión al este del Mississipi son las remotas marismas del sur de Florida.