El sabroso gusto del metal
Cuando se desea contactar con tiburones para filmarlos o estudiarlos, el método más eficaz para atraerlos consiste en verter al mar grandes cantidades de sangre para formar un rastro que puedan seguir, al tiempo que se cuelga carne de caballo y atún por la borda. Este sistema casi siempre funciona, pero se ha observado que, después de dar buena cuenta de la carne –pero mucho antes de estar saciados-, en ocasiones se dirigen a la embarcación para morderla insistentemente, y lo mismo ocurre con las jaulas protectoras. A veces incluso llegan a soltar el cebo, perdiendo todo interés por la carne que se les ofrece y acudiendo a morder la barca o la caja. Por supuesto, esto se ha interpretado como otro signo de su voracidad y su instinto de persecución del hombre, mostrando al tiburón capaz de cualquier cosa con tal de capturarnos incluso fuera del agua.
Cuando se desea contactar con tiburones para filmarlos o estudiarlos, el método más eficaz para atraerlos consiste en verter al mar grandes cantidades de sangre para formar un rastro que puedan seguir, al tiempo que se cuelga carne de caballo y atún por la borda. Este sistema casi siempre funciona, pero se ha observado que, después de dar buena cuenta de la carne –pero mucho antes de estar saciados-, en ocasiones se dirigen a la embarcación para morderla insistentemente, y lo mismo ocurre con las jaulas protectoras. A veces incluso llegan a soltar el cebo, perdiendo todo interés por la carne que se les ofrece y acudiendo a morder la barca o la caja. Por supuesto, esto se ha interpretado como otro signo de su voracidad y su instinto de persecución del hombre, mostrando al tiburón capaz de cualquier cosa con tal de capturarnos incluso fuera del agua.