Para encontrarse con ellas patrulla sin descanso porque para respirar necesita nadar constantemente. También caza focas, leones marinos, otros pinnípedos de gran tamaño y ocasionalmente cetáceos (sobre todo delfines). En las áreas donde estas presas son abundantes, el tiburón blanco con frecuencia desestima presas pequeñas porque para saciarse debería capturar muchas y, además, son más escurridizas. Prefiere grandes animales que le obliguen a pocos ataques y que le permitan permanecer luego un largo período de tiempo sin comer.