Un problema para las poblaciones de todos los tiburones es que cuando se produce el ataque de una especie a un ser humano, las represalias son tremendas e indiscriminadas. Un caso muy ilustrativo es el del tiburón nodriza, que ha cometido el error de tener “aspecto de comedor de hombres”…, pero sólo el aspecto, ya que es apacible y totalmente inofensivo. Esta especie era muy común en Australia, donde se le podía ver en grandes grupos cerca de la costa hasta la implacable persecución de la que fue objeto a fines de los años cincuenta. Matar este tiburón con una pértiga provista de un cartucho en el extremo pasó a ser poco menos que el deporte nacional. Muchos submarinista lo sabían y, de hecho, se mataron tantos tiburones nodriza porque éstos nunca se defendían y permitían que se les acercaran mansamente; algunos submarinistas han reconocido que aun así los mataban para llegar a puerto siendo unos héroes. Consecuencia: el tiburón nodriza ha sido exterminado de muchas zonas.