Esto es una realidad, pero de ahí al concepto de la famosa película de Hollywood que considera al tiburón “un despiadado asesino devorador de hombres” media un abismo. En la opinión pública se ha extendido la idea de que es el símbolo vivo del terror y que todos merecen morir. Situando el problema en sus justos términos, hay que puntualizar que el tiburón blanco es el responsable de la mayoría de ataque no provocados a seres humanos… y, aun así, raro es el año en que se registran más de diez en todo el mundo. Y contabilizando todas las especies, se producen unos cincuenta ataques anuales, de los que un promedio de seis son mortales. Es menos grave que el problema de los accidentes de tráfico en cualquier ciudad.