En ese contexto político de la historia del país y en un barrio donde vivía mucha gente ligada al poder, la comunidad había sido acusada más de una vez de “comunistas”. No sabían gran cosa de política, pero transmitían una paz interior muy profunda. Algunos religiosos trabajaban con jóvenes en barrios muy humildes, y el párroco Alfie tenía predicaciones fuertes de concientización social.