Fue uno de los crímenes más horrendos de la dictadura militar argentina, en el que fueron asesinados los padres Alfredo Leaden, de 57 años, superior de los Palotinos en Argentina; Pedro Duffau, de 68 años, vicario parroquial y profesor retirado, y Alfie Kelly, 43 años, párroco de San Patricio y Decano de la zona. Con ellos fueron asesinados los jóvenes seminaristas: Salvador Barbeito, de 30 años, próximo a ordenarse y el postulante Emilio Barletti, de 24 años.