Estado de las poblaciones
Aunque no está tan amenazado como el asiático, el elefante africano ha sufrido un grave declive de todas sus poblaciones. Excepción hecha de la subespecie del norte de África, cuyas últimas poblaciones quizá desaparecieron en fechas tan tardías como mediados del siglo XIX, este declive se intensificó en los años setenta, tras la crisis del petróleo, cuando el marfil se convirtió en un valor refugio y su precio se multiplicó por diez. El tráfico de marfil provocó que todas las poblaciones del herbívoro gigante empezaran a menguar de modo espectacular: de los 2.500.000 elefantes africanos de 1970 se pasó a menos de un millón y medio de 1979 y a 625.000 en 1989. Y el furtivismo no afectaba sólo a los adultos con largas defensas, sino también a los elefantes jóvenes; de este modo, mientras en 1979 el peso medio de los colmillos incautados eran de unos 9,8 kg., en 1987 esta cifra había descendido a 4,7 kg.
Aunque no está tan amenazado como el asiático, el elefante africano ha sufrido un grave declive de todas sus poblaciones. Excepción hecha de la subespecie del norte de África, cuyas últimas poblaciones quizá desaparecieron en fechas tan tardías como mediados del siglo XIX, este declive se intensificó en los años setenta, tras la crisis del petróleo, cuando el marfil se convirtió en un valor refugio y su precio se multiplicó por diez. El tráfico de marfil provocó que todas las poblaciones del herbívoro gigante empezaran a menguar de modo espectacular: de los 2.500.000 elefantes africanos de 1970 se pasó a menos de un millón y medio de 1979 y a 625.000 en 1989. Y el furtivismo no afectaba sólo a los adultos con largas defensas, sino también a los elefantes jóvenes; de este modo, mientras en 1979 el peso medio de los colmillos incautados eran de unos 9,8 kg., en 1987 esta cifra había descendido a 4,7 kg.