Otro de estos mastodontes, Stegodon, que vivió hace 12 millones de años, ya que tenía un elevado número de crestas de esmalte en sus molares, de un modo similar a los elefantes actuales. La trompa, en cambio, ya debía existir, por lo menos en esbozo, hace unos 40 millones de años. Sin embargo, para que se produjera el desarrollo muscular que dio lugar a un labio superior rígido y a la vez prensil, hizo falta que la región del mentón se alargara más allá del borde anterior del cráneo, sin que se diera una prolongación paralela del paladar. Esto es lo que sucedió en Gompbotberium, un género que hizo su aparición durante el Oligoceno, hace unos 30 millones de años, y que ya poseía una trompa funcional aunque muy distinta a la de los elefantes actuales.