El zorro polar puede llegar a recorrer, ya sea activamente o dejándose transportar por los témpanos flotantes, varios miles de kilómetros en una sola temporada. Nunca pierde la pista del oso, siguiéndole a lo largo de sus desplazamientos pro la banquisa estacional o “pack ice”, para alimentarse de las sobras de sus presas. A veces, cuando el oso captura una foca barbuda u otra presa de gran tamaño, el zorro no puede almacenar tanta grasa en su pequeño cuerpo y se ve obligado a ocultar algunos pedazos. Si los sentidos no le fallan y si el paisaje no ha cambiado en exceso, podrá recuperarlo luego, intactos y perfectamente conservados por el frío.