Una variante acuática no muy usual de esta caza al rececho consiste en deslizarse en el agua -sin salpicar apenas y emergiendo tan sólo su negro hocico- e ir acercándose a la foca bajo el agua; si ésta por algún motivo intuye su presencia, el oso se zambulle pro completo y continúa su rececho bajo el agua durante uno o dos minutos; cuando está a unos 10 m de la presa hace una salida rápida para confirmar la posición de la foca, vuelve a hundirse y emerge explosivamente del agua para saltar sobre su presa. Esta persecución acuática requiere una considerable destreza que no poseen todos los osos; el rececho sobre el hielo tampoco es fácil y se salda con muchos fracasos.