Pelaje
Largo y denso, con una capa exterior de pelos recios que protege la capa interior de pelos más finos.
El pelaje del oso polar se compone de una capa protectora de pelos largos y fuertes, y de otra interior más densa formada por pelos más finos. Cada uno de los pelos del oso es un tubo transparente en el que queda atrapado el aire, uno de los mejores aislantes contra el frío.
En el agua, el pelaje pierde gran parte de su poder aislante pero entonces interviene la grasa subcutánea. La gran transparencia del pelaje permite que la luz incidente llegue hasta la piel negra al tiempo que sirve de trampa a la radiación infrarroja, convirtiendo la superficie exterior del oso en un captor solar eficientísimo.
Largo y denso, con una capa exterior de pelos recios que protege la capa interior de pelos más finos.
El pelaje del oso polar se compone de una capa protectora de pelos largos y fuertes, y de otra interior más densa formada por pelos más finos. Cada uno de los pelos del oso es un tubo transparente en el que queda atrapado el aire, uno de los mejores aislantes contra el frío.
En el agua, el pelaje pierde gran parte de su poder aislante pero entonces interviene la grasa subcutánea. La gran transparencia del pelaje permite que la luz incidente llegue hasta la piel negra al tiempo que sirve de trampa a la radiación infrarroja, convirtiendo la superficie exterior del oso en un captor solar eficientísimo.