Estos pelos, además, son transparentes y sólo nos parecen blancos porque reflejan todo el espectro visible; una buena parte de la luz solar que en ellos incide se refleja hacia dentro y, tras un intrincado recorrido, llega hasta la piel negra del oso, la cual, debidamente cubierta por el “pelaje invernadero”, se convierte en uno de los captadores solares más eficiente del mundo.
El oso polar, perfectamente adaptado a la gélida temperatura del mar. Aunque suele nadar lentamente, es capaz de alcanzar una velocidad de unos 6,5 km/hora y de mantenerla durante cierto tiempo. Cuando está agotado de nadar, descansa flotando y quizá por usar este método es capaz de franquear distancias de más de 60 km.
El oso polar, perfectamente adaptado a la gélida temperatura del mar. Aunque suele nadar lentamente, es capaz de alcanzar una velocidad de unos 6,5 km/hora y de mantenerla durante cierto tiempo. Cuando está agotado de nadar, descansa flotando y quizá por usar este método es capaz de franquear distancias de más de 60 km.