FREILA: La vida libre...

La vida libre

Después de pasar unos ocho meses en la bolsa, el pequeño canguro ya está suficientemente crecido como para salir. Todavía seguirá mamando durante bastante tiempo, pero paulatinamente irá sustituyendo la leche por bocados de hierba. La madre asea a su cría y la vigila siempre, pues resulta un plato apetecible para los depredadores. Ante el menor peligro, el joven entrará en la bolsa de nuevo y permanecerá allí hasta que desaparezca la alarma. En seguida aprenderá a desplazarse a cuatro patas, pero tardará en poder correr a salto como sus padres. La madre, en cambio, puede brincar a la carrera perfectamente con su cría crecida dentro del marsupio.

Si es un macho, con el crecimiento adquirirá un pelaje más rojizo. Cada día pasará menos tiempo en la bolsa y sus salidas serán más temerarias. Se encuentra en un período delicado de su vida, pues es demasiado grande para que su madre –con otras crías que atender- lo proteja, y demasiado pequeño para escapar con rapidez y eficacia de los depredadores. Por ello se encontrará más seguro junto a los demás jóvenes del grupo.