El embrión
Concebido meses atrás, el embrión nace cuando la cría anterior que hasta entonces ocupaba la bolsa se vuelve independiente. Ha permanecido en estado latente esperando el momento oportuno, pues es tan débil e indefenso que cualquier otro inquilino lo aplastaría sin remedio. Cuando nace es una pequeña masa de carne rosada del tamaño de una alubia que, desprovista de vista y oído, debe encontrar el camino desde la vagina hasta el marsupio. Antes del nacimiento, la madre lame y limpia esta zona, y el pequeño sigue el rastro de la saliva. Sus patas traseras aún son pequeños apéndices inservibles, por lo que utiliza las “manos” para arrastrarse, y en poco más de tres minutos recorre los 14 cm. Que separan la vagina del marsupio; si no lo consigue, morirá sin remedio. Una vez ha remontado el trayecto, entra en la bolsa y se agarra a un pezón. Durante meses, su único alimento será la leche materna.
Concebido meses atrás, el embrión nace cuando la cría anterior que hasta entonces ocupaba la bolsa se vuelve independiente. Ha permanecido en estado latente esperando el momento oportuno, pues es tan débil e indefenso que cualquier otro inquilino lo aplastaría sin remedio. Cuando nace es una pequeña masa de carne rosada del tamaño de una alubia que, desprovista de vista y oído, debe encontrar el camino desde la vagina hasta el marsupio. Antes del nacimiento, la madre lame y limpia esta zona, y el pequeño sigue el rastro de la saliva. Sus patas traseras aún son pequeños apéndices inservibles, por lo que utiliza las “manos” para arrastrarse, y en poco más de tres minutos recorre los 14 cm. Que separan la vagina del marsupio; si no lo consigue, morirá sin remedio. Una vez ha remontado el trayecto, entra en la bolsa y se agarra a un pezón. Durante meses, su único alimento será la leche materna.