JAMBIAS DE CUERNO DE RINOCERONTE
En la década de los 70, al igual que sucedía con el marfil de los elefantes, había caso un libre comercio de cuernos de rinoceronte: continuamente salían cargamentos por tierra, mar y aire.
Las rutas se fueron controlando gracias a las campañas internacionales, a los acuerdos CITES (Control del Tráfico de Especies en Peligro) y a la nueva legislación y vigilancia implantadas por muchos gobiernos: en la mayor parte de países africanos se prohibió la exportación de cualquier parte de este ungulado. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos realizados y ante la consternación de los expertos, en los años 90 el tráfico continuó. Aunque podía salir alguna cantidad de Kenya, Tanzania y Zimbabwe, la mayor parte del tráfico se canalizaba a través de Burundi, aprovechando la crisis político-social en que se veía inmerso el país.
En la década de los 70, al igual que sucedía con el marfil de los elefantes, había caso un libre comercio de cuernos de rinoceronte: continuamente salían cargamentos por tierra, mar y aire.
Las rutas se fueron controlando gracias a las campañas internacionales, a los acuerdos CITES (Control del Tráfico de Especies en Peligro) y a la nueva legislación y vigilancia implantadas por muchos gobiernos: en la mayor parte de países africanos se prohibió la exportación de cualquier parte de este ungulado. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos realizados y ante la consternación de los expertos, en los años 90 el tráfico continuó. Aunque podía salir alguna cantidad de Kenya, Tanzania y Zimbabwe, la mayor parte del tráfico se canalizaba a través de Burundi, aprovechando la crisis político-social en que se veía inmerso el país.