Los apareamientos se pueden producir durante todo el año, pero la mayor frecuencia se da de octubre a diciembre (aunque en Sudáfrica en febrero y en África Oriental en junio). Cuando un macho localiza una hembra en celo cerca de su territorio, la conduce hacia él, empujándola si es preciso (el macho puede duplicar el peso de la hembra). Aunque al principio no sea correspondido, el macho insiste a base de acercamientos y de apoyar la cabeza sobre su grupa, en un cortejo que puede durar días. Por fin, tras un apareamiento de una media hora, ambos se separan y al poco tiempo se alejan, de manera que el padre no conocerá nunca a su hijo.